El Renacimiento es la época áurea de España, o lo que
llamamos el «Siglo de Oro». El siglo XVI
corresponde a la plenitud del Renacimiento mientras que el siglo XVII
corresponde a la época barroca, que suele denominarse nacional. Durante el primero, España sigue las
corrientes universalistas del Renacimiento y marcha a la par, en cuanto a las
direcciones generales, con el resto de las naciones europeas; en el segundo, se
dan los caracteres mas típicos y personales del arte y letras españolas.
El Renacimiento
es también subdividido en dos períodos que corresponden, 1) el primero al
período imperial de Carlos V; y 2) el segundo al de su heredero, Felipe
II. Durante el Primer Renacimiento, se
sigue la dirección paganizante que predomina en toda Europa (es el momento de
RECEPCIÓN de los influjos extranjeros, predominantemente italianos, comenzado
en el siglo XV). Bajo Felipe II, el
período de ASIMILACIÓN, las tendencias renacentistas se cristianizan, y aunque
en el aspecto puramente artístico y formal siguen las normas precedentes,
España se encierra dentro de sí misma, preparando la época nacional que ha de
venir en seguida: es el momento de la Contra reforma (o Reforma católica), de
la ascética y de la mística, de los grandes poetas religiosos, de afirmación
proselitista y apologética, sin picaresca ni sátira religiosa ni apenas
literatura frívola.
Mientras el
hombre de la Edad Media había situado a Dios en el centro de su Universo y
considerado la existencia terrena como una estación de paso para conquistar la
vida eterna, el hombre del Renacimiento trastrueca los valores y se coloca en
el centro de un mundo que considera digno de ser vivido por sí mismo. La tierra ya no es el valle de lágrimas del
hombre cristiano-medieval, sino un lugar de goce; la inteligencia no es una
débil luz que no vale nada sin la revelación, sino un faro potente que puede
descubrir todos los misterios; el cuerpo no es el mal, sino la fuente del
placer que justifica y hace hermoso el vivir.
El descubrimiento de la antigüedad e contenía la plena revelación del
hombre con sus instintos y su razón omnipotente y de la vida material con sus
placeres y bellezas, que había desterrado la concepción ascética y cristiana
del Medio Evo; porque el mundo de la antigüedad descansaba precisamente sobre
esta concepción antropocéntrica y materialista, sin dogmas ni vida de
ultratumba, en la que el hombre y su razón constituían la medida de todas las
cosas.
De esta nueva
valoración del hombre nace el Humanismo.
Los humanistas estudiaban el latín y el griego y estaban interesados en
problemas de filología o erudición puesto que los textos antiguos se estimaban
no sólo por sí mismos o en razón de su belleza o excelencia literarias sino
porque conducían a la nueva concepción del hombre, centro y finalidad de todas
las cosas, de la que aquellos textos eran depositarios.
Una serie de
causas materiales impulsó este orgullo humanista: la invencion de la imprenta,
que facilitó la difusión del saber, el descubrimiento de América, que abrió
nuevos horizontes a la actividad humana (el comercio). Movido por estos impulsos, el hombre
renacentista investigó la naturaleza, realizó portentosos descubrimientos
científicos, creó maravillosas obras de arte, trató de hacer el mundo confortable
y bello, y se lanzó a vivir con la furia incontenible de quien acaba de
descubrir el paraíso. Ninguna otra
época en la historia ha ofrecido un ejemplo de plenitud, de energía, de audacia
creadora, de anhelo de vivir como el que dieron los hombres de aquel tiempo.
Mientras el
hombre medieval había despreciado el cuerpo en beneficio del espíritu, el
renacentista busca la plenitud en un desarrollo armónico de todas las
facultades, tanto espirituales como físicas, buscando la satisfacción de todas
las posibilidades del ser humano. A esta
concepción responde la figura ideal del cortesano creada por el italiano
Baltasar de Castiglione(1478-1529). El
hombre de la Edad Media se había polarizado en una actividad: era un hombre de
armas, un clérigo, un burgués. El
cortesano debe ser tan experto en las armas como en las letras, ha de saber
conjugar las maneras más refinadas con el valor en el combate, cortejar a las
damas y tañer los instrumentos con que acompañar su propio canto, estar tan
preparado para el riesgo como para el placer.
LA LITERATURA
La forma, que durante
la Edad Media había sido considerada como un elemento accesorio, al servicio de
la intención didáctica o moral adquiere ahora la importancia
de algo valioso por sí mismo. La
belleza, reflejo de Dios, es desde ahora la meta capital del artista, y la
Naturaleza, ya directamente observada, ya asimilada a través de los clásicos,
la fuente principal de inspiración.
El Renacimiento
cultiva un arte selecto para minorías, artificioso y auténticmente
literario. Busca en la cuidadosa
excelencia de la forma la justificación de su quehacer y la diferencia que ha
de separarle del poeta popular divertidor de multitudes.
Con este afán
de selección renacen los principales temas de la antigüedad pagana: los relatos
mitológicos que se convierten en fuente imprescindible de poéticas
comparaciones; el bucolismo pastoril, y las preceptivas de Aristóteles y
Horacio (Horace). Al lado de los autores
antiguos, los literatos italianos fueron los modelos indiscutibles con tanta o
mayor influencia que aquéllos. En
Petrarca (Petrarch) [1304-1374] se inspiran los poetas más notables de la
centuria. De él adoptan el cultivo del
endecasílabo, la artificiosidad de los conceptos amorosos, la preocupación
formal, el gusto por el paisaje, las sutiles introspecciones de la pasión
amorosa, y el tono delicado y sentimental, así como un tanto artificioso.
CARACTERÍSTICAS DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL
No es casualidad que sea precisamente en España donde menos
corte se dé entre La Edad Media y el Renacimiento, dada la superveniencia de
muchas de las características medievales:
*La existencia de una nobleza, dominada políticamente, pero
que detenta un gran poder económico.
*La carencia de una burguesía, salvo en Cataluña y Valencia
donde está en decadencia.
*El carácter predominantemente eclesiástico de la cultura.
El Renacimiento español va a:
*Seguir los dictados de los reyes, la nobleza y la iglesia.
*Combinar elementos góticos y mudéjares con las nuevas
formas renacentistas provenientes de Italia.
La métrica, se adoptan versos (endecasílabo y heptasílabo), la rima utilizada es consonante ya que a partir de la última vocal acentuada, todos los sonidos coinciden. Las estrofas (lira, Silva, octava real, tercetos encadenados, soneto) procedentes de Italia.La lengua en esta época está dominada por la naturalidad y la sencillez, huyendo de la afectación, del amaneramiento y de la frase rebuscada. Así el léxico y la sintaxis serán sencillos.Los temas preferidos por la poesia renacentista son, fundamentalmente, el amor , concebido desde el punto de vista platónico; la naturaleza, como algo idílico (bucolismo); la mitologia, utilizada como tema central o como ornamento para un asunto amoroso y la belleza femenina, siguiendo siempre un mismo ideal clásico.
AUTORES
Garcilaso de la Vega: (España 1501-1536) Poeta renacentista
español y uno de los mejores poetas líricos de la literatura española. Nació en
Toledo en el seno de una familia ilustre -su padre había sido embajador en Roma
durante el reinado de los Reyes Católicos- y recibió una buena formación
humanística. Muy joven entra al servicio de Carlos I y empieza a cosechar
honores. Entre 1520 y 1523 es nombrado contino, es decir, miembro de la Corte,
Caballero de Santiago y armado caballero. Lucha en las guerras de las
Comunidades al lado del Emperador contra los comuneros, contra los turcos y
contra los franceses. En 1525 se casa con Isabel de Zúñiga, dama de compañía de
la hermana del Emperador por instancias de éste. En 1526 se traslada la corte a
Granada y allí conoce al embajador italiano, Andrea Navagero, el cual le incita
a que escriba sonetos, y también a una dama portuguesa, Isabel de Freyre, de la
que se enamora sin ser correspondido. Entre 1529 y 1530 viaja a Italia en
compañía de Carlos I para que reciba la corona imperial de manos del papa
Clemente VII. A su regreso a España, asiste a la boda de su sobrino, que no
había autorizado el Emperador, por lo que sufre destierro en una isla del
Danubio y de allí marcha a Nápoles, como lugarteniente del Virrey. Vive dos
años interesándose por la cultura italiana y entabla amistad con el español
Juan Valdés y los italianos Pietro Bembo, Bernardo Tasso, entre otros. En 1534
vuelve a España en misión diplomática y se entera de que Isabel ha muerto.
Regresa afligido a Italia y es nombrado alcalde de Reggio, cargo que abandona
para incorporarse a las tropas imperiales que van a luchar contra los turcos de
Barbarroja. Después Francia invade Saboya y el Emperador declara la guerra: en
la campaña de Provenza, Garcilaso de la Vega es herido por una piedra al
intentar escalar una fortaleza, unos días después, el 13 o 14 de septiembre de
1536, moría en Niza.Garcilaso encarna el ideal cortesano de la época al unir en
su persona al poeta y al militar. Escribió una corta producción de versos pero
que no publicó en vida. Fue su amigo Juan Boscán quien reunió los manuscritos,
los revisó y publicó en Barcelona junto con sus propias obras bajo el título de
Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega (1543). El libro fue un
acontecimiento importante por los nuevos metros de origen italiano que
contenía: el soneto, la canzone, las octavas, la rima interior y el verso
libre; por los temas mitológicos, arcádicos y discursivos y por su lenguaje
hecho de frases cortas, imágenes plásticas y una gran musicalidad; como las
obras de Garcilaso gustaban más que las de Boscán, los editores decidieron
publicarlas independientemente, y un tomito de Garcilaso solo apareció en
Salamanca en 1569. Desde entonces ha seguido siendo así. La obra completa de
Garcilaso se compone de poco más de 4.000 versos que forman tres églogas, 38
sonetos, dos elegías, cinco canciones y una epístola.
San Juan de la Cruz:
Nace en 1542 en Fontiveros, un pueblo de Ávila, a los 6 años
muere su padre y se traslada con su madre a los 17 años a un colegio para
estudiar humanidades. En el año 1563 se convierte en fraile en la orden
religiosa Carmelita. Al año siguiente se traslada a Salamanca para estudiar
teología. En 1567 se convierte en sacerdote.
San Juan de la Cruz quería cambiar las órdenes monásticas y
por eso fue aprisionado en el convento de Toledo. Huye y se esconde en el
convento de Jaén. De esta aventura nace su obra “Cántico espiritual”. Le
encuentran y le vuelven a convertir prisionero en el convento de Pañuela, en
Sierra Morena. Es allí donde termina sus principales obras literarias.
Cuando es excarcelado, y se tiene que trasladar a América,
el 14 de Diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años.
La poesía mitica.
Expresa la unión del alma con la divinidad, que compara con
la unión de los dos enamorados. San Juan de la Cruz es el poeta místico más
importante de la lengua española. La mística es un género difícil de expresar
con el lenguaje común, por eso los autores recurren a la poesía. Se expresan
con los tópicos de amor humano.
La mística intenta la transmisión de la belleza del amor
divino.
Ofrece dos espacios de análisis, la peripecia interior y la
expresión lingüística. Este género tiene una gran originalidad
lingüística.
su estilo:Su estilo es inefable. Por inefable entendemos
aquello que no puede explicarse con palabras. La poesía mayor de San Juan de la
Cruz es un intento de expresar una experiencia de amor supremoque, por su
condición especial, resulta difícilmente comunicable.
En el prólogo de Cántico espiritual, el propio San Juan nos
previene ya sobre las dificultades para la expresión de la experiencia
singular:
Sería ignorancia pensar que los dichos de amor en
inteligencia mística, cuáles son los de las presentes canciones, con alguna
manera de palabras se puedan bien explicar.
Ante esta dificultad, el poeta tiene que valerse del
lenguaje normal sobre los sentidos y sobre el amor humano.
A pesar de todo, la experiencia mística es inefable, y sólo
podrá darse de ella "alguna luz general", pues el lenguaje resulta
siempre insuficiente. Ocurre algo parecido a cuando, tras contemplar un hecho
maravilloso, nos faltan palabras para describirlo.
Para la expresión de lo inefable "la unión
mística", San Juan recurre con frecuencia a un lenguaje lleno de
paradojas, antítesis, símbolos y metáforas. Todos estos recursos reflejan la
dificultad que el poeta encuentra para transmitir su experiencia mística.
Fray Luis de León:
La poesía de Fray Luis León sintetiza la cultura
renacentista y el pensamiento cristiano. Plantea temas morales, influido por
Platón, Virgilio y Horacio, de quien procede su estoicismo: el deseo de lograr
la virtud, el ansia de paz espiritual, o la alabanza de la vida sencilla.Fray
Luis de León era un gran conocedor de la teología, especialmente la bíblica.
Además de poeta fue un extraordinario traductor del latín y del hebreo. El
conocimiento que tenía de las lenguas bíblicas , el griego y el hebreo le
facilitó el acceso a los textos originales,
tradujo a los poetas latinos Horacio y Virgilio, y también tradujo los
salmos bíblicos. Fray Luis de León criticó las traducciones latinas de la
Biblia, que respetaban poco los textos de la versión hebrea. Además de estas
obras de carácter teológico escritas en latín, escribió obras en prosa y verso
en castellano.
estilo: La lengua de Fray Luis de León es similar a la de
Garcilaso de la Vega y al modelo renacentista porque es natural y elegante,
pero también refleja el influjo de Horacio por la amplitud de las frases y por
los numerosos cultismos que encontramos en ella.
En cuanto a la métrica, es insuperable su dominio de los
efectos rítmicos. Fray Luis compuso la mayoría de sus poemas en liras y se ven
variadas modulaciones de ritmo y de tono: ora suave y apacible, ora nervioso y
desgarrado. Es muy cuidadoso, como demuestran el magistral uso de los
encabalgamientos que marcan el ritmo de los poemas, y el uso de aliteraciones.



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